Dª Sofía Reina, paisana e hija predilecta de Almadén ha fallecido

Sofía Reina aprende por libre en los talleres del Círculo de Bellas Artes en Madrid. Encontró pronto su sitio al lado de una pintura figurativa con fuerte influencia neoexpresionista.

Sus creaciones son de carácter, se mantienen fieles a la figura, motivo principal de casi toda su producción, acentuando la distorsión de rostros y cuerpos al tiempo que los colores primarios han adquirido una intensidad fauvista dominada por los rojos. La mancha desborda a menudo los contornos haciéndose brochazo, gesto, y contrastando con violencia tonos complementarios.

Hay en el repertorio de Sofía Reina mujeres, maternidades, bodegones, mirones… de rasgos duros, escultóricos, que sin embargo se suavizan con la mirada.

Una vez más Sofía Reina da vida a unos seres entrañables en su fealdad, haciendo suyo el pensamiento de pintores que como Heckel o Perchstein y antes Picasso, contribuyeron a cambiar el concepto de belleza llevando el arcaísmo deformante de sus imágenes al límite del antinaturalismo, en aras de la expresión de emociones internas y no de engañosas realidades exteriores. 

Los ojos de estos personajes que miran al espectador o dialogan en silencio, tienen un brillo y ternura casi humana.

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