Situada en el casco antiguo, fue construida por La Orden de Los Dominicos en los albores de la primera Inquisición y posteriormente fue utilizada como residencia de los representantes de la familia Függer (Fúcares) mientras tuvieron arrendada la mina (1521-1646).

La fachada mantiene una interesante portada en piedra, con dintel acusado en cornisa. Flanqueando el escudo central sobresalen una espada y una palma, representando el poder político y religioso. A ambos lados, dos perros con sendas antorchas hacen referencia a la orden de los monjes dominicos (Dominnis canis).

En la actualidad, y después de una muy esmerada restauración, se ha convertido en un pequeño hotel con mucho encanto. 

  • Dirección: Mayor de San Juan, 75
  • Horario: sólo es visitable el exterior
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