Patrimonio de la Humanidad desde 2012

Existe una muralla que encierra los cercos de San Teodoro y el de Buitrones, realizada en mampostería de piedra y ladrillo. Esta muralla tiene dos puertas, la antigua Puerta de Carros y la de Carlos IV.

Construida en 1795, durante el reinado de Carlos IV, es la entrada monumental al denominado cerco de Buitrones. Se trata de uno de los mejores ejemplos de arquitectura neoclásica de Castilla-La Mancha, que ejemplificaba con su prestancia el importante producto que se obtenía en el interior de los muros.

Se encuentra adosada en integrada en la muralla de mampostería que limita el área de metalurgia de la mina. La estructura está realizada casi completamente en ladrillo, con dos fachadas muy semejantes pero con alguna diferencia en los detalles. La fachada exterior tiene en el centro un gran arco escarzano con imposta y clave remarcada, flanqueado por dos pares de pilastras y columnas de orden toscano sobre pilastras. El conjunto se remata con un frontón en el que destaca el gran escudo real del centro del tímpano. Es uno de los pocos elementos realizados en un material, piedra caliza, diferente al ladrillo.

Más abajo, encontramos la Puerta de Carros, construida en el siglo XVII, era la puerta principal del cerco de Buitrones hasta que se construyó la Puerta de Carlos IV. Desde entonces quedó tapiada con piedra e incorporada a la muralla. Se trata de una estructura muy sencilla realizada con cajas de mampostería entre contrafuertes y tongadas de regularización de ladrillo. El vano se soluciona con un arco escarzano abocinado, con tejadillo a cuatro aguas.

En la actualidad, la Puerta de Carros está restaurada, así como un tramo del camino que parte de ella camino a Sevilla, por donde se enviaba a América la producción de las minas de Almadén.

Declarada Bien de Interés Cultural en 1992.

  • Dirección: Calle de los Mineros, 74
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