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Los escritos atestiguan que en 1525 ya estaba en funcionamiento la primera Cárcel de Almadén, una prisión para presos comunes pero sobre todo para presos forzados de la Corona, gitanos y esclavos.

Desde 1559, la falta de mano de obra en las minas de azogue para mantener el volumen de producción necesaria concertada en los arriendos entre la Corona y los Függer comienza a suplirse con reos condenados a trabajos forzados, esclavos comprados por los administradores o enviados allí por sus dueños para su “corrección” y gitanos que eran acusados de ladrones sin haber cometido delito alguno.

Los forzados, también conocidos como galeotes, tenían que cumplir pena temporal o perpetua, aunque la mayoría de ellos no vivían lo suficiente para alcanzar la libertad después de cumplida la condena, ya que se les encargaban los trabajos más duros.

La cárcel antigua, situada en una casa junto al a Mina del Pozo, albergaba entre 30 y 80 forzados, así como igual número de esclavos. En 1644 fue construida una galería que comunicaba la cárcel con la mina, con la que se pretendía evitar las posibles fugas, pues los presos pasaban a la mina desde la cárcel sin salir al exterior. A esta galería la llamaba “crujía”, que era el paso que había en las galeras y comunicaba el barco de popa a proa, de ahí que la cárcel fuera conocida con el mismo nombre.

Ante la necesidad de mano de obra y la falta de espacio para albergar a los forzados en La Crujía, en 1754 fue construida la Real Cárcel de Forzados por el ingeniero Silvestre Abarca. El edificio constaba de dos plantas con un gran patio en el centro, todo ello rodeado de una gran muralla. En la primera planta estaban las dependencias del personal y en la segunda las celdas de los presos. Tenía capilla y baptisterio, enfermería, botiquín y dos salas para enfermos.

El trabajo de forzados se mantuvo hasta 1799, cuando después de más de doscientos cincuenta años, el Rey suprimió la pena de minas. Las razones para esta abolición fueron que no existían trabajos que pudieran fiarse a los forzados, ya que desde el incendio de la mina de 1755 atribuido a ellos, estaban excluidos de las tareas interiores de la mina. En 1800 fue desmantelado el presidio y trasladados sus ocupantes al de Ceuta.

Después de esto, estas instalaciones fueron utilizadas durante el s. XIX como Cárcel Provincial, pasando por un periodo en el que se utilizó como campo de concentración (1939-1941), seguido de otro en el que fue utilizada como silo-almacén de trigo del Servicio Nacional de Cereales (1941-1969). Finalmente, la Real Cárcel de Forzados fue demolida en 1969 y en el solar que quedó se construyó la actual Escuela de Ingeniería Minera e Industrial de Almadén.

En la actualidad se conservan parcialmente los sótanos del inmueble, que han sido recuperados e integrados en el edificio de la Escuela Universitaria de Almadén. El bien arqueológico está constituido por un pasillo central con celdas a los lados, conservándose los muros hasta una altura de dos metros. Son enteramente de piedra, tanto muro como suelo. También existe una galería de recogida de aguas en el perímetro lindante con el monte.

 

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